miércoles, 24 de noviembre de 2010

De Rosario al Mundo, entre la belleza y el horror, por Nicola Costantino


Nicola Costantino
(Rosario, Prov. de Santa Fe, 1964)


ver además:
Nicola costantino
Un panorama del siglo XX

Mama Teresa con
Nicola en brazos.


Abuelos maternos:
Marino Comissoli y
Maria Meriggi.
Marina, Silvana y Pablo Costantino nacen con poco menos de un año de diferencia, en 1963, 1964 y 1965 respectivamente. Mamá Teresa Comissoli, llegada a los ocho años de Europa, se casa con papá Nicolás a los veinte años siendo veinte años más joven que él. Las culturas de Italia del Norte y del Sur se conjugan en esta familia rosarina. “¡Vi ascolto!”, reprende furiosa mama Teresa cuando escucha a los hermanitos hablar una lengua no permitida, el español.
Papá Nicolás proviene de la región de Abruzzo, es huérfano y tiene una infancia de privaciones que dificulta su educación que –paradójicamente– culmina con un título de médico cirujano especializado en ginecología. Entre cirugía y cirugía, Nicolás toca el bandoneón con sus amigos, defiende la vieja guardia y habla pestes de Astor Piazzola.
Los Comissoli son originarios del norte, de Piacenza. Figura patriarcal, Marino, el abuelo materno, representa la otra cara de Italia: refinado, de impecable traje, bastón y sombrero deja una estela de perfume a su paso. Capitán de aviación de la fuerza aérea italiana es derribado tres veces en acción. En cierta ocasión cae en el desierto africano y es salvado por una tribu nómada –mucho después Nicola consideraría paralelos con la vida del artista alemán Joseph Beuys–. Después de la guerra, Marino llega a Rosario y trabaja en una fábrica de jabón. Es el mejor operario, el más inteligente, el protegido, a tal punto que el patrón, que no tenía herederos, testa a su favor. Convierte la pequeña fábrica en la más grande de Sudamérica. Los diarios italianos se refieren a él como “il colosso sudamericano del sapone”, los jabones Kop son superiores. Mente inquieta, que su nieta hereda, trae al país las primeras máquinas de “esfera hueca”, una tecnología que permite hacer jabón en polvo. El camino del éxito parece irrefrenable hasta que ciertos sindicatos comienzan a boicotear la entrega del sebo. Sin materia prima, su industria quiebra.
Mamá Teresa trabaja en la fábrica hasta la debacle, luego se dedica a la costura con mentalidad empresarial y abre la boutique “Maria Meriggi” –invocando el nombre de la abuela de Nicola– negocio que funciona un tiempo en Rosario y perdura en Santiago de Chile.
El nacimiento de Nicola es asentado el 17 de noviembre de 1964 en el Registro Civil de Rosario. El nombre Nicola no se admite por extranjerizante; hubo que resignarse a Silvana, un nombre legal, aunque no familiar. Sin embargo ella es Nicoletta para toda la tanada. ¿Y cómo es la niña Nicoletta? Tiene ojos tan saltones que sus padres se preocupan; van a decenas de oculistas, sin embargo todo es normal. Nicola recuerda cuando despedía a sus abuelos Comissoli, que vivían en Buenos Aires. La llevaban al aeropuerto de Rosario y todos veían como despegaba el avión. A los cinco años, Nicoletta creía que Buenos Aires era un lugar en el cielo donde vivían sus abuelos. No entendía muy bien cómo funcionaba el mundo pero su imaginación suplía el conocimiento. Creía que el monumento al Soldado Desconocido estaba dedicado a un pobre soldadito de quien nadie conocía el nombre. Recuerda Nicola: “era una nena muy especial, en la escuela le mostraba a mis compañeros la Plasticola y les decía, esto es una válvula. Una vez di una clase de física e hice actuar a todos de electrones, neutrones y protones distinguiéndolos con unas pecheras; explicaba la espiral de la vía láctea con la espuma del café con leche cuando se revuelve con la cuchara. Siempre observé cómo funcionaban las cosas: el karting, la bicicleta, la locomotora. Yo pensaba que todos hacían lo mismo, pero me di cuenta –hace no mucho tiempo– que nadie observa como para entender”.
El primer matrimonio de sus padres dura apenas unos diez años y termina con juicios, recriminaciones y poca amistad entre las partes.
Siguiendo a su mamá, Nicola –fascinada–, se da maña con la aguja y el hilo, y les cose ropa a los nuevos hermanitos, Manuel y María José, hijos de la unión de su madre con José Abramovich.
Usa primorosos vestiditos con volados cuando acompaña a su papá que no entiende muy bien cómo divertir a sus niños, y simplemente los lleva a donde él va. A los siete años Nicoletta se asoma a la mesa de operaciones y lo reta porque no hace bien las suturas. “¿Porqué no cosés más despacio y dejás mejor la costura?, tardá más, pero dejala mejor, ¡pobre señora!”, increpa.
Los cinco chicos, más las actividades profesionales del nuevo matrimonio no dejan mucho tiempo para detectar qué le gusta a cada uno. Más bien hay que buscar una actividad para todos. Nicoletta quiere ir a un taller de dibujo mientras que Pablo y Marina prefieren el tenis y la guitarra. Ganan por mayoría y Nicoletta nunca aprende a pegar raquetazos ni rasgar cuerdas; es en esos momentos que se aburre soberanamente.
La joven Nicola
Recién a los quince años, cuando las reglas familiares lo permiten, Nicola puede hablar castellano en su casa, tomar café y maquillarse. José Abramovich le regala un libro que la cautiva, un tomo de Pintores Argentinos del Siglo XX, publicado por el Centro Editor de América Latina (CEDAL), donde está reproducida La mujer del sweater rojo de Antonio Berni. “Cuando vi ese cuadro pensé, yo quiero hacer lo que hace este señor”, recuerda la artista. Es el pasaporte a un mundo que Nicola todavía desconoce, ya que tiene poco acceso a los museos, no porque falten, sino porque no hay costumbre de ir, ni siquiera cuando visitan a los abuelos en Buenos Aires.
Terminado el colegio secundario, Nicola se inscribe en la Escuela de Bellas Artes, (Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario). Son épocas de festejos algo desconcertantes ante el regreso de la democracia. Mientras ella cursa primer año, Fernando Farina, crítico y curador rosarino, es dirigente estudiantil de quinto año. En esa época Nicola no está al corriente del arte contemporáneo o de qué es una galería de arte, y mucho menos del entramado constituido por museos internacionales, bienales, coleccionistas y críticos. Eleonora Traficante, una de sus docentes, le abre camino.

Nicola en Rosario
Con un liderazgo natural, Nicola se convierte en dirigente estudiantil, organiza peñas y ferias de arte en la calle para reunir dinero y viajar por primera vez a la Bienal de San Pablo. La efervescencia universitaria no es compartida en el hogar de una familia que no entiende muy bien qué es eso de los “desaparecidos” y que teme por la seguridad de su hija rebelde. Nicola choca por todas partes: en su casa la madre espera que su hija continúe con la empresa textil; en la Facultad de Artes, recrimina a los profesores la enseñanza conservadora de técnicas como la cerámica y sólo se entusiasma en las clases de Estética y Filosofía de Rosa María Ravera.
Viaje a Italia
Ante la desaprobación familiar y la estructura un poco anticuada de la Facultad, cuando cursa el segundo año, Nicola decide viajar a Europa. Naturalmente el destino es Italia. Recuerda con precisión la fecha del viaje: 17 de mayo de 1985. Se aloja en casa de sus abuelos maternos, en Castel San Giovanni, desde donde recorre Italia por espacio de diez meses, sin salir de sus fronteras. Es más, ni siquiera visita el sur ante la advertencia de sus abuelos de que “de allí no volvería con vida”. Poco dispuesta a regresar a un entorno familiar complicado, establece negociaciones con su madre: a su vuelta retomaría los estudios y trabajaría en la fábrica de ropa familiar, a condición de tener un departamento para ella sola. Todo se reacomoda entonces.


En Italia: Nicola y Marino


Fabricando muñecos de poliretano en el laboratorio químico
de Duperial,
San Lorenzo, Santa Fe.
Ingeniera
En 1987 un compañero de un curso de italiano, un ingeniero que tiene una fábrica de asientos de bicicletas, le explica en qué consiste el poliuretano expandido. Al enterarse de una vacante de matricero, Nicola se ofrece a trabajar gratis como aprendiz, para dominar la técnica. Poco después hace lo mismo en un taller de cascos de motos realizados en resina poliéster y en el laboratorio químico de Duperial. Con esos materiales fabrica casi un centenar de muñecos que protagonizan Il Bacanale, instalación que constituye su primera muestra individual en 1989, realizada en el COEMIT (Comité de Inmigración Italiana) de Rosario. Su madre no acude a la muestra, ni siquiera la ayuda con su vestido. Todavía no entiende el trabajo de su hija.
Taxidermista
“Puede parecer morboso, ir a un lugar a abrir animales para dejarlos con apariencia de vivos, pero tiene que ver con investigar lo que no se ve; así como otros abren el reloj para ver la maquinaria yo quería abrir un conejo para ver cómo funcionaba”, recuerda Nicola, que ya en la carnicería, antes de conocer la escuela de taxidermia, miraba con curiosidad científica las vísceras, los chinchulines y el corazón. En 1990 se inscribe en un curso de apenas ocho clases en el Museo de Ciencias Naturales de Rosario. Los ejercicios básicos incluyen una paloma y un conejo; luego, mamíferos superiores. El ambiente no podía ser más “bizarro”. El primer día Nicola detecta tres grupos bien definidos: rústicos cazadores de la isla dispuestos a conservar sus trofeos; adolescentes de trece años y solteronas que venían con sus animalitos difuntos, perros, gatos o monos –imposible no evocar “Mimoso”, aquel cuento de Silvina Ocampo–. Nicola sostiene el bisturí con una mano y con sus ojazos mira una paloma, es su primer corte; después pierde el miedo y “nunca más le tuve asco a nada”, afirma. Como una técnica artística más, aprende los secretos del formol, el alcohol y la glicerina.


Pollo momificado envasado al vacío.
Buenos Aires
En 1992, una beca de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe le permite viajar a Buenos Aires. Su ilusión es conocer a sus próceres artísticos: Juan Carlos Distéfano, Norberto Gómez y Alberto Heredia. No tiene suerte con ninguno. Entre llantos sufre los comentarios descalificadores de Heredia y verifica su carácter misógino cuando le pide estudiar con él. Entonces toma clases en el Instituto Cromos con Enio Iommi, que después de todo también es rosarino.


Nicola posa junto a Cochon sur canapé.
El encuentro con el chancho
“La porchetta es una comida italiana, un lechón deshuesado y relleno con carne de cerdo, suele llevar cuatro bondiolas adentro, hay un proceso de marinado, coñac, cáscara de naranja y otros ingredientes. Como resultado hay unos 12 kilos de carne rellena de 8 kilos de bondiola, pura carne para satisfacer unos 40 comensales”, así relata Nicola su primer encuentro con un animal clave en su producción, el chancho. Él inspira su primera performance, Cochon sur canapé, un ritual comunitario alrededor de la comida.
La primera versión de esta performance gastronómica tiene lugar en Rosario, en el Museo Juan B. Castagnino en mayo de 1993. Nicola es invitada por el director, aunque resistida por la Asociación Amigos del Museo. El acontecimiento casi se suspende por llamadas anónimas y amenazas. Su comienzo anunciado para las 20, recién se concreta hacia las 23, luego de la intervención de la brigada de explosivos en búsqueda de una bomba que nunca existió. Una cama de agua, sábanas de raso rosa, una porchetta rodeada de doce pollos al spiedo constituyen el núcleo central de la acción. “Fue una verdadera orgía gastronómica, la gente no comía: ‘morfaba’ con las manos”, recuerda Nicola. Por esa época los cines proyectaban films como El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (Peter Greenaway, 1989), o La Fiesta de Babette (Isak Dinesen, 1987), donde una dama francesa venida a menos que trabaja como sirvienta, gana la lotería y gasta íntegramente el premio en un gran banquete para sus patronos y vecinos. Nicola piensa diferente: “Yo lo hago para mí, no me importa si el otro lo aprecia, hago lo que amo. Junto al placer de comer, el rito del banquete comunitario tiene algo de macabro, hay un espíritu festivo alrededor de un cadáver. El chancho se sirve entero en la mesa, cabeza, rabo, hasta la piel”. Para Nicola, el cerdo es “ante todo, la posibilidad física de poder manipular a mi antojo un mamífero de buen tamaño; también sé que encarna ciertos aspectos negativos, es un animal sucio, cuya carne es prohibida por judíos y musulmanes; en el argot popular hacer el amor es también “la chanchada”, la “porquería”.

El taller de Barracas.

Afiche-catálogo de
Cochon sur canape.

En la muestra del
Taller de Barracas .
El Taller de Barracas
Un grupo de artistas rosarinos se aglutinaba alrededor de un taller que dictaba Juan Pablo Renzi. Tras su fallecimiento, en 1992, es reemplazado por Pablo Suárez. En esas circunstancias el grupo se agranda y es el momento del ingreso de Nicola. El flechazo es mutuo. Suárez dialoga intensamente con ella, muchas veces olvidándose del resto, lo que causa algunos resquemores. No obstante, se convierte en su protector y la lleva al Casal de Catalunya donde en octubre de 1993 presenta nuevamente la performance Cochon sur canape. También le facilita el ingreso al Taller de Barracas, experiencia gerenciada por la Fundación Antorchas, destinada a artistas noveles que durante un año eran supervisados por artistas reconocidos. Nicola comienza a viajar asiduamente a Buenos Aires, sin instalarse definitivamente, toma clases y trabaja en el taller y muchas veces pernocta, hasta que un día, mientras ella duerme, entran ladrones. Las autoridades, preocupadas, le prohíben seguir durmiendo ahí, lo que motiva la búsqueda de un lugar en Buenos Aires, que no fuera temporario. Nicola es quien mejor conoce ciertas técnicas y ayuda a sus colegas a resolver problemas específicos. Obras de Claudia Fontes, Paty Landen, Mónica Girón y otras, se sirven de su pericia técnica. Leandro Erhlich, Beto de Volder, el misionero Gabriel Ezquerra forman parte de aquella selecta troupe; Laura Ripa, es en muchas ocasiones, su compañera de viaje. El taller tiene su muestra de fin de año –1994– en la galería Ruth Benzacar. Allí Nicola muestra su Chanchito con motor, adquirido en la ocasión por el coleccionista Juan Vergez.
Houston
En 1995 viaja a Houston mediante un programa de intercambio que implica nueve meses de estadía, mil dólares por mes y un estudio para trabajar. La oferta alcanzaba sólo a diez artistas de todo el orbe. “Más que a Estados Unidos, tuve una beca a Pakistán, mi room mate era Shahzia Sikander, me llevaba a sus fiestas y conocía a todos sus amigos pakistaníes. Ella me presentó a Jeffrey Deitch, un importante curador que luego abrió una galería en Nueva York. Aprendí a hablar inglés, viajaba una vez por mes a una ciudad distinta con un bono aéreo que había comprado previamente en la Argentina. Necesitaba llevar una obra transportable y así surgió la idea de los tapados de ombligo con pelo natural; era plegable, liviana y fácil de trasladar. También llevaba puesta mi obra en las inauguraciones, era una forma de mostrarla sin necesidad de ser invitada a participar de esas exhibiciones”. Al recorrer los Estados Unidos Nicola logra apreciar el arte contemporáneo de primera mano. En la colección Menil puede ver esculturas e instalaciones de Edward Kienholz.
Ausente durante casi un año, a su regreso acepta encantada la oferta de la Fundación Antorchas para quedarse a cargo del Taller de Barracas. Recibe entonces al nuevo grupo de becarios integrado por Marcela Cabutti, Alfredo Londaibere, Marcela Mouján, Alicia Herrero, Karina El Azem, Martín di Girolamo, entre otros.


Nicola en EE.UU. luciendo una de
sus prendas de
Peletería humana

Nicola y Ruth Benzacar

Con los Reyes de
España en ARCO
San Telmo
“¡Qué cosa más linda!”, repite cada vez que se acuerda de su casa taller de San Telmo. “Ahí empecé mi vida en Buenos Aires, quedaba sobre la calle Estados Unidos, entre Balcarce y Defensa, en pleno corazón del barrio; fue mi segundo nacimiento, quemé las naves, sabía que nunca más iba a regresar a Rosario”, recuerda Nicola. El reconocimiento llega de la mano de Ruth Benzacar que la apoya al comprender su potencia artística y la incluye en el elenco estable de la galería. Allí, en 1998, realiza una importante muestra individual, que inaugura con todas las obras vendidas. Ese mismo año Paulo Herkenhoff, curador de la Bienal de San Pablo, la invita a mostrar su boutique de peletería humana. La edición resultaría una de las más memorables en la historia de dicho evento.
Quizá esta es la puerta de entrada a los circuitos internacionales. Desde entonces Nicola es convocada a exponer en galerías, museos, ferias y bienales de todo el mundo.
Máquinas
En 2004 realiza Animal motion planet en la Galería Ruth Benzacar. La muestra está compuesta por máquinas que reproducen los movimientos de potrillos y terneros, sus planos y un video. “Cuando mostré mis máquinas, que son mecánica básica pura, a muchos les costaba creer como las imaginé y diseñé, algo para mí muy simple. El conocimiento que les dio lugar está en mi niñez, cultivado después por mi profesión y por consejos de mis cuñados y hermanos ingenieros”. En efecto, la artista reconoce que gran parte de sus creaciones surgen a partir de la adquisición de nuevas técnicas; no sólo maneja materiales nuevos sino que se adentra en habilidades como embalsamar conejos, confeccionar ropa, zapatos, carteras y pelotas de fútbol, o fabricar jabón, producir films, crear máquinas neumáticas o instalar la vidriera de una boutique. Curiosamente, Nicola no es una virtuosa de la técnica, hace numerosos experimentos fallidos, que terminan en rabietas y pérdidas de tiempo y dinero. Más curioso aún es que esas técnicas no son inocentes, redundan en obras que han generado controversias ideológicas con respecto a la vida y la muerte.


Las "máquinas" en
IMPA Fabrica cultural. Foto Gustavo Loury.

Filmación de
Animal Motion Planet


Presentación en MALBA
Savon
En todas las ciudades donde exhibe sus trabajos la prensa reacciona en forma favorable, excepción hecha de Savon de corps, donde la grasa de su propio cuerpo obtenida en una lipoaspiración, es reutilizada para elaborar un jabón de belleza exhibido como artículo de lujo. Este operativo despertaría un estallido de opiniones a favor y en contra cuyos ecos trascienden el mundillo artístico para instalarse en publicaciones de interés general.
¿Cuál es el bajo continuo que subyace en la obra de Nicola Costantino? El interrogante sobre la vida y la muerte. Así como un niño abre un reloj para encontrar el tiempo, la artista abre un cuerpo para hallar la vida. Desde sus primeros experimentos con embalsamados hasta la exploración de su propio cuerpo con el bisturí de un cirujano plástico, se hace presente la búsqueda, casi desesperada, de sentido. Como los viejos alquimistas, Nicola supera todas las barreras éticas, los mandatos culturales y sociales para crear su obra.
En marzo de 2007 el Chelsea Museum of New York presenta la muestra Dangerous Beauty. Savon de corps es la tapa del catálogo y también la imagen institucional de la exposición.

Arte y cocina afrodisíaca



Como ya hemos hecho en otras oportunidades, como en el caso de La suerte de Emma, Vier minuten y Happily n”ever after (coproducida con Estados Unidos), esta vez Pochoclos.com vuelve a presentar un estreno proveniente de Alemania, pero con un contexto diferente al habitual.

En esta oportunidad, no brindaremos información de una simple película lista para seducir desde la cartelera comercial, sino que hablaremos de un drama romántico que será estrenado en el marco de la séptima edición del Festival de cine alemán que se desarrollará entre el 13 y el 19 de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires. Durante esos días, los espectadores podrán disfrutar de la exhibición de catorce largometrajes, un programa de cortos y, además, el evento contará con la presencia de realizadores y actores.
Entre las propuestas cinematográficas que forman parte de esta muestra figura Vier Minuten, de Chris Kraus, que el año pasado resultó elegida como “película del año” en ese país. Sin embargo, uno de los films que causa más expectativa, tal vez porque contará con la presencia de parte de su equipo, es Eden (o El sabor del edén, tal como se la conoce en castellano).
Este drama romántico protagonizado por Devid Striesow, Charlotte Roche, Josef Ostendorf y Max Rüdlinger, entre otros, fue elegido para inaugurar este festival alemán y tanto su director, Michael Hofmann, como el actor Devid Striesow (que también participó en films como Yella y Los falsificadores), se harán presentes en Buenos Aires para dialogar con el público.
De esta forma, El sabor del edén no sólo iniciará las jornadas cinematográficas sino que también abrirá el apetito de los espectadores. Es que el argumento de la película gira en torno a Eden (Charlotte Roche), una mujer casada y con una hija discapacitada que cae rendida frente a los escritos de “La Cocina Erótica” de Gregor (Josef Ostendorf), un excéntrico maestro chef. Los encuentros platónicos surten efecto y, como resultado de ello, el matrimonio de Eden florece. Sin embargo, como en todo pequeño pueblo, los secretos no pueden mantenerse ocultos demasiado tiempo y, luego de que Xaver (Devid Striesow), el esposo de Eden, experimenta por si mismo “La Cocina Erótica”, se sentirá forzado a entrar en acción ante el miedo de perder a su esposa.
En relación a El sabor del edén, el sitio CosasDeCine.com nos señala que, aunque pasó desapercibida por la cartelera, esta película de bajo presupuesto aporta “un cine novedoso en determinado panorama social” en base a un “sólido guión, unos personajes vivos, y una más que convincente puesta en escena”.

A pocos días de tener en territorio argentino a dos de los integrantes de este equipo que forma parte de esta flamante propuesta, cabe decir que, una vez más, el cine alemán trascendió las fronteras y logró hacerse un lugar en los mercados internacionales.
TITULO ORIGINAL: Eden
PAIS: Alemania
DIRECCION: Michael Hofmann
ACTORES: Charlotte Roche, Josef Ostendorf, Devid Striesow, Max Rüdlinger, Leonie Stepp, Roeland Wiesnekker.
GENERO: Drama romántico
ESTRENO: 6 de octubre de 2006 (República Checa), septiembre de 2007 (Argentina)
RECOMENDACIÓN DE POCHOCLOS: Ideal para parejas que gusten de las historias relacionadas a la gastronomía afrodisíaca.
http://www.pochoclos.com/estrenos/el-sabor-del-eden-eden

http://www.youtube.com/watch?v=fKCEG3cxv4o

lunes, 22 de noviembre de 2010

Arte efímero cuyo tiempo depende del artista


El Arte Efímero en los llamados movimientos de Posguerra, que inicialmente se distinguen en solo tener un periodo muy corto de vida son sin duda el resultado de la pregunta que desde los años 50's se estaban formulando las teóricos, críticos, historiadores, filósofos, publico y por supuesto Artistas sobre lo que era el Arte y el evidente paradigma sobre lo artístico oficial o burges.
Unos eran cobijados por las instituciones y otros totalmente rechazados... ¿Por que?
Ha esto comenzaron a "criticar" como diría W. Benjamin el Aura del lo Artístico que en resumen son las características que distinguen a todo el arte Moderno que arranco desde el Renacimiento; es decir... único, irrepetible, universal, y perdurable; y lo perdurable mercancía que puede ser adquirido para obtener socialmente un plus valor.
Y una manera de responder contra el arte oficial, era justamente hacer el arte que no llegase a ser una mercancía que hiciera más evidente la diferencias de clases sociales ; aunque su registro a la largo lo sea. El Arte efímero esta ampliamente relacionado con el Conceptual Art; con el Arte Acción ( performance, happening, intervención) en tanto que ya no se esta valorando un objeto en si, sino la idea misma que lleva a su realización.
Su duración puede ser de momentos o periodos de tiempos largos, todo depende del artista.
Hay arte efímero en el earth y land art, en el arte povera, el body art; hay donde se intervenían espacios urbanos... que rompieran con la monotonía espacial. Hay mucho de Arte efímero en los trabajos de los Grupos Mexicanos de los 60's. Y como no, el 90% de la Pintura Graffiti es efímera, por sus fundamentos tiene que serlo.
Sin duda otro aspecto que distingue al Arte Efimero , sea cual sea el campo de trabajo, el tiempo va a ser el fundamento materico - plástico por excelencia.
Y como lo comente mas arriba, tenemos conocimiento de este llamado arte efímero por su registro fotográfico.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Corazón latiendo by Dalí





Estudio para la joya El corazón real
© Martí Gasull





El corazón real, 1953
Oro, rubíes, zafiros, esmeraldas, aguamarinas, peridotos, granates, amatistas, diamantes y perlas
24,5 x 12,8 x 9,5 cm


La persistencia de la memoria, 1949
Oro y diamantes
7,8 x 6,8 x 2,1 cm


El ojo del tiempo, 1949
Platino, rubí y diamantes
4 x 6 x 1,7 cm


El collar del Árbol de la Vida, 1949
Oro, diamantes y zafiros
8,6 x 39 cm

La Fundación Gala-Salvador Dalí presenta en el Teatro-Museo Dalí de Figueres la exposición permanente DALÍ•JOYAS, para la cual el arquitecto Óscar Tusquets ha remodelado completamente un edificio anexo al museo. Las dos plantas que albergan la colección de joyas tienen una entrada independiente del museo, de forma que su visita puede ser realizada de forma separada. La exposición incluye las treinta y siete joyas de oro y piedras preciosas de la colección Owen Cheatham, dos joyas realizadas posteriormente, y los veintisiete dibujos y pinturas sobre papel que Salvador Dalí realizó para diseñar las joyas. El conjunto, que presenta una extensa colección de obras realizadas por el artista entre los años 1941 y 1970, ilustra perfectamente las diferentes etapas de su evolución artística.

Con el asesoramiento y supervisión de la Asociación Española de Gemología, la Fundación Gala-Salvador Dalí compró la colección en 1999 a una entidad japonesa por 900 millones de pesetas (unos 5,5 millones de Euros). Desde entonces los expertos de esta Asociación han catalogado cada una de las piezas en colaboración con los técnicos del Departamento de Conservación y del Centro de Estudios Dalinianos de la Fundación, al mismo tiempo que se ha diseñado su exposición permamente.

Cronología

La historia de estas joyas empezó en 1941. Las primeras 22 fueron adquiridas por el millonario norteamericano Cummins Catherwood. Salvador Dalí realizaba los diseños de las piezas sobre papel, con todo tipo de detalles y gran precisión de formas, materiales y colores, y la confección en Nueva York iba a cargo del equipo del orfebre de origen argentino Carlos Alemany bajo la atenta supervisión del artista. En 1958 fueron adquiridas por The Owen Cheatham Foundation, una prestigiosa fundación norteamericana creada en 1934 que cedía la colección de joyas para que diferentes entidades benéficas, educativas y culturales recaptasen fondos con la exposición, y finalmente las depositó en el Virginia Museum of Fine Arts de Richmond. La colección de joyas fue expuesta temporalmente en el Teatro-Museo Dalí de Figueres durante los meses de agosto y septiembre de 1973, un año antes de la inauguración del museo y en vida del Maestro. En 1981 la colección fue adquirida por un multimillonario saudita y, posteriormente, por tres entidades japonesas, la última de las cuales es la que formalizó la venta a la Fundación Gala-Salvador Dalí.

Todas las piezas de la colección son ejemplares únicos, y la combinación de materiales, dimensiones, y formas concebida por Salvador Dalí la convierten en un conjunto irrepetible, en el que el artista supo plasmar de una forma única la riqueza de su singular iconografía. Oro, platino, piedras preciosas (diamantes, rubíes, esmeraldas, zafiros, aguamarinas, topacios, etc.), perlas, corales, y otros materiales nobles se combinan para dar forma a corazones, labios, ojos, formas vegetales y animales, símbolos religiosos, mitológicos, y formas antropomorfas.

La razón de ser

Siguiendo el modelo de sus admirados maestros del Renacimiento italiano (Leonardo, Miguel Ángel, Rafael, Cellini, etc.), Salvador Dalí utiliza todos los lenguajes de la cultura moderna para desarrollar su discurso artístico: pintura, dibujo, grabado, escultura, arquitectura, fotografía, teatro, cine, literatura y también la orfebrería. Con este trabajo, que desarrolló paralelamente a su más conocida faceta de pintor, Salvador Dalí profundizó una vez más en su concepción global del arte, entendiéndolo como un lenguaje para el que no existen límites y que debe expresarse bajo cualquier soporte y técnica de expresión.

Además de concebir las formas de las joyas, Salvador Dalí también seleccionó personalmente cada uno de los materiales utilizados, y no sólo en función de sus colores o de su valor, sino también por la significación y las connotaciones simbólicas que tienen todas y cada una de las piedras preciosas y los metales nobles. Algunas de las joyas que integran esta colección, como por ejemplo El ojo del tiempo (1949), El corazón real (1953), o El elefante del espacio (1961), se han convertido en obras emblemáticas y son consideradas tan excepcionales como algunas de sus pinturas.

Refiriéndose a estas joyas, Salvador Dalí expresó: “Sin una audiencia, sin la presencia de espectadores, estas joyas no alcanzarían la función para la cual fueron creadas. El espectador, por tanto, es el artista final. Su vista, corazón, mente—con una mayor o menor capacidad para entender la intención del creador—da vida a las joyas.”
http://www.salvador-dali.org/museus/joies/es_historia.html

miércoles, 27 de octubre de 2010

La educacion prepara para la vida

¿LA EDUCACIÓN PREPARA PARA LA VIDA?
12 Abr 2009 | Por gerardo-salvador | # Enlace permanente


Surge una pregunta: La educación tal como se practica en nuestras sociedades ¿brinda mapas y equipo adecuados para el camino de la vida?
Hay algunas respuestas que pude encontrar:
Lo que llamamos educación funciona como si nos enviara a una expedición polar, provistos con ropa de verano y mapas de los lagos de Italia [1]. Nos da una orientación errónea para la vida [2]. Se desentiende de nuestros potenciales y a la vez nos depotencia. Nos oculta el papel que la sexualidad desempeña en nuestra vida y no nos prepara para las agresiones [3]. Tampoco nos capacita para andar por playas, bosques, desiertos, llanuras [4] o ciudades…Nuestro mundo emocional pareciera serle bastante ajeno, siendo que cada día nos encontramos con un mundo social cada vez mas complejo. Si esto es así ¿qué podemos hacer para mejorar la situación?
El tema queda abierto...Los lectores pueden proponer otras miradas...

________________________________________
1] El texto se basa en Freud: Nota en Malestar en la Cultura, 1930.
[2] Id.
[3] Id. «La educación no prepara a los jóvenes para las agresiones de las que sin duda serán objeto. En esta introducción de los jóvenes a la vida tan erróneamente orientada desde el punto de vista psicológico, la educación se comporta como si enviara a la gente a una expedición polar con ropa de verano y mapas de los lagos de Italia.»
[4] Bateson, Gregory; Espíritu y Naturaleza.

Para ampliar: Mercè Altimir, El conflicto adolescente en el aula. http://www.aperturapsicoanalisis.com/maadolescente.htm

lunes, 25 de octubre de 2010

Pinto los personajes de mi tierra

Cesáreo Bernaldo de Quirós


Cesáreo Bernaldo de Quirós.
Archivo:El carnicero.jpg
Don Juan Sandoval (El patrón) (Serie "Los Gauchos"), c. 1926.
Cesáreo Bernaldo de Quirós (Gualeguay, 27 de mayo de 1879 - 29 de mayo de 1969) fue un pintor y artista argentino.
Vida y obra
Desde muy joven se inició en la pintura. A la edad de 13 años ingresa al taller del valenciano Nicolau Cotanda y tres años más tarde ingresa en la Academia de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes bajo la tutela de los maestros Ángel della Valle y Reynaldo Giudici.
Luego de recibir el Premio Roma, es becado por el gobierno nacional y viaja a Italia contando con apenas veinte años. Allí se perfecciona y recibe incluso una mención en la Bienal de Venecia con una obra de grandes dimensiones en 1901. En 1905 viaja a España vinculándose con Zuloaga y Sorolla, haciéndolo más tarde a París, Florencia y Cerdeña.
Archivo:El carnicero2.jpg
El carnicero (Serie "Los gauchos"), 1926.
Regresa a su país en 1906. Integra el grupo Nexus y obtiene el Gran Premio y Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Arte del Centenario en 1910. La gran muestra del Centenario fue consagratoria para Quirós, una sala completa fue dedicada a sus pinturas.
Viaja nuevamente a Europa y se establece durante cinco años regresando posteriormente para radicarse en su ciudad natal (1916-1927), en donde produce una obra nítidamente gauchesca sin precedentes en las artes figurativas de Argentina. Se trata de una serie de pinturas a las que llamó "Los Gauchos" y en las que reflejó el espíritu, la historia, las costumbres y los personajes de su tierra. Estas obras fueron exhibidas Buenos Aires en 1928 y luego recorrieeron con gran éxito España, Alemania, Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. La gira se prolongó hasta 1936, año en que Quirós regresó definitivamente al país.
Fue profesor en la Escuela Nacional de Artes Decorativas y presidente de la Academia Nacional de Bellas Artes.
En 1942 adquiere una gran extensión de tierra sobre las barrancas del río Paraná, cerca de la ciudad homónima, creando un museo con una vasta colección de armas, muebles, adornos y objetos de gran valor artístico.
Obtuvo numerosas distinciones en el país y en el exterior, siendo su obra especialmente valorada por coleccionistas nacionales y extranjeros.
Falleció en Vicente López el 29 de mayo de 1968

Fuentes
• http://www.arteargentino.com/dic/b/bernaldodeq1.htm
• http://www.galarroyo.com/nuevo/trastienda/quiros.htm
• http://www.mnba.org.ar/
http://es.wikipedia.org/wiki/Ces%C3%A1reo_Bernaldo_de_Quir%C3%B3s

domingo, 10 de octubre de 2010

El maestro de los puntos coloridos: Georges Pierre Seurat


Georges Pierre Seurat (1859-1891).



por Milko A. García Torres
Recopilación de la colección "Grandes pintores del siglo XX",
Ed. Globus Comunicación S.A. y Ediciones Polígrafa S.A.




Seurat nace en París en el seno de una familia modesta, pero desahogada económicamente, lo que le permitirá mantener durante toda su vida una inusual posición de independencia respecto a los imperativos del mercado artístico y perseverar en una obra radical, que apenas encontrana compradores.
Tras asistir a la escuela municipal de dibujo, con 18 años es admitido en la Escuela de Bellas Artes y se inscribe como alumno en el estudio de Henri Lehmann, un discípulo de Ingres. Estudiante poco brillante, sus abundantes lecturas le permiten escapar de un ambiente de mediocre academicismo. En esta época descubre las teorías científicas de los colores de Eugéne Chevreul y de Ogden Nicholas Rood, estudia con detenimiento el Tratado de pintura de Leonardo da Vinci y se interesa por las investigaciones de Maxwell sobre la naturaleza física de la luz.

La huella del realismo

En 1881, con el fin de sintetizar las enseñanzas de Rood y Chevreul, dibuja un diagrama/disco en el que reúne todos los colores del arco iris, de forma que con una rápida mirada pudiera identificarse el complementario de cualquier color. En este momento aparecen ya los temas que serán constantes en su producción: el paisaje y la vida popular. En sus primeras obras, cuadritos de pequeño tamaño pintados al aire libre, que el artista llamaba croquetons (de croquer, esbozar), se refleja su admiración por la pintura realista de Courbet y Millet, especialmente en la elección de escenas de campesinos y trabajadores en el campo.

El Divisionismo.

El primer intento por aplicar sus investigaciones teóricas es también su primera obra maestra, Un baño en Asnieres, comenzada en la primavera de 1883. Esta pintura de grandes dimensiones refleja ya el método de su trabajo, radicalmente distinto al de los impresionistas. Frente a la inmediatez de éstos, Seurat preparó minuciosamente su obra, realizando diez dibujos y catorce estudios al óleo sobre pequeñas tablas. La pintura no es admitida por el jurado del Salón oficial de 1884, por lo que Seurat la presenta en la primera exposición del recién creado grupo de los Independientes, compuesto por otros artistas que habían visto su obra rechazada. Pese a su poco favorable ubicación -por su tamaño estaba colgado en la cantina-, el cuadro despierta la admiración de críticos como Roger Marx o Félix Fénéon, quien más tarde acuñaría el término de neoimpresionismo para definir el movimiento y, especialmente, la de un joven pintor, Paul Signac, que habría de convertirse en el fiel compañero de Seurat. En verano de ese mismo año inicia la que será su obra más importante, Un domingo por la tarde en la Grande Jatte, donde, aconsejado por Signac, prescinde de los tonos terrosos e incorpora una gama de colores muy viva, al modo de los impresionistas.La ejecución de este inmenso cuadro es extremadamente laboriosa y combina estudios del natural, realizados con rápidas pinceladas, con sesiones en el estudio.
Terminada esta obra, pasa el verano de 1885 en Grandcamp, pequeño puerto de la costa normanda donde pinta marinas con una aplicación más rigurosa de los principios del divisionismo, empleando por vez primera la técnica de pequeños puntos de color, que sería el origen del término puntillismo. En esta línea, ya de regreso a París, retocará sistemáticamente alguna de sus obras anteriores.


Consolidación
Los años siguientes son de propagación del movimiento divisionista, gracias a la asimilación de sus principios por un personaje tan notable como Carnille Pissarro, uno de los patriarcas del impresionismo, así como ala decidida labor de divulgación emprendida por Signac; una actividad que casi nunca contaría con el apoyo de Seurat, quien temía ver su obra imitada si, sus secretos se desvelaban. En 1886 participa con La Grande Jatte en la octava y última exposición de los impresionistas, donde las obras divisionistas despiertan la burla de los sectores tradicionales, pero suscitan el interés de un buen número de artistas jóvenes. Entre ellos se encuentra un grupo de pintores y músicos belgas, reunidos bajo el nombre de los XX, que invitaron a Seurat a su exposición del año siguiente. La presentación en Bruselas de La Grande Jatte generó una encendida polémica y confirmó al pintor como líder indiscutido del grupo.
De regreso en París, Seurat inicia una nueva obra, Las modelos, en la que aplica de forma más estricta los principios del divisionismo, reduciendo aún más el tamaño de los puntos de color. Esta técnica, que había merecido el apelativo poco amable de puntillista, comenzaba a irritar no sólo al público, que todavia no había asimilado las innovaciones impresionistas, sino a los propios seguidores de Seurat; en concreto, Signac apuntaba los riesgos de una ejecución que desviara la atención del espectador y se erigiera en protagonista de la obra.

El color y la línea

Cuando aún no ha concluido Las modelos, el artista se propone aplicar de forma más rigurosa las ideas del matemático Charles Henry -a quien había conocido en la última exposición de los impresionistas- sobre las correspondencias simbólicas y emocionales de las líneas y sus direcciones. El resultado es La parada del circo, un cuadro que Seurat presentará en el cuarto Salón de los Independientes con gran éxito y que explicaba así: "Las Panateneas de Fidias eran una procesión. Yo quiero mostrar a los modernos moviéndose como en los frisos, reducidos a sus elementos esenciales, colocarlos en cuadros combinados según armonías de colores por medio de la dirección de los matices y según armonías de líneas mediante su orientación, disponiendo línea y color en mutua relación". El carácter estático de este cuadro contrasta con la alegría dinámica de sus dos últimas obras maestras, Le Chahut y El circo, cuya estilización decorativa se halla próxima al Art-Nouveau. Seurat vive sus últimos años en un ambiente de creciente aislamiento; los continuos recelos a explicar sus teorías por miedo a ser copiado, su carácter altivo, harán que el resto de los divisionistas mantenga con él una relación distante, salpicada de malentendidos. No obstante, siempre conservarían hacia el que consideraban su maestro una actitud de respeto y admiración. Su temprana muerte, cuando aún no había cumplido treinta y dos años, habría de suponer un duro golpe para todos ellos.

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